Una de las preocupaciones que más no afligen en estas épocas navideñas son los regalos. El estrés navideño anda a tope, las fiestas, los cierres anuales, las compras de última hora, el tráfico… Lo que debería ser un mes amoroso y pacífico, se convierte en un periodo rijoso y angustiante.
Aunque en ocasiones los libros se han convertido en un regalo de última hora, le compartiré por qué regalar una novela, una serie de cuentos, o cualquier obra literaria puede ser el mejor detalle que podemos tener con nuestros seres queridos.
UN LIBRO PERDURA. Su tiempo de duración es amplio. Los libros perduran no sólo físicamente, sino en la mente y el ser de la persona que lo recibe. Cada libro que leemos nos moldea y cincela. Nos edifica. Amplía nuestro panorama y visión del mundo. Los libros nos marcan, nos definen y redefinen. Los libros son las serenatas del alma.
REGALAMOS NUETRA ESENCIA. Obsequiar un libro nos refleja, son en gran medida nuestros espejos. Es una manera de demostrar quienes somos y qué deseamos compartir. Las hojas de una novela comunican un pedazo de nuestras vidas. Las horas de lectura que dedicamos a terminar un libro, que después compartimos, son un obsequio incomparable, ya que de una manera misteriosa estamos regalando nuestro propio tiempo, nuestras alegrías, tristezas, emociones, indignaciones, exaltaciones y querencias. Podría decirse que estamos ofreciendo destellos de nuestra propia esencia.
OBSEQUIAR EMOCIONES. Cuando damos un libro estamos regalando una experiencia duradera. Más vivida que las que se pueden experimentar cuando vemos una película, porque en los libros, el director de escena, el jefe de casting y del director artístico somos nosotros mismos, nuestra mente, nuestra infinita capacidad de imaginar. Regalar emociones atrapadas en tinta y hojas, equivale a regalar magia, por eso los antiguos mayas llamaban a los libros Analtés, es decir, árboles que hablan en silencio.
OFRECEMOS UN RETO. En esta sociedad de vértigo y velocidad, leer es un reto, pero a la vez una bocanada de aire fresco para nuestra tranquilidad. Leer se puede convertir en la terapia que nos desconecte por unas horas de las revoluciones de este mundo. Hay pocas experiencias más satisfactorias que cerrar un libro cuando se ha concluido. Para nuestra mente, terminar un libro equivale a subir una montaña o dar el último paso en una maratón. Pequeños gritos de victoria. Sonrisas de triunfo del espíritu.
REGALAMOS CULTURA. ¿Qué podría haber más valioso que regalar cultura? Piénselo. ¿A qué le damos realmente valor en la vida? ¿A los objetos caros, o aquellas experiencias que dejan huella en nuestras vidas? Al final, todo eso que trasciende es a lo que llamamos cultura. Conozco pocas cosas que nos dejan marcados: un viaje, una puesta de sol, la sonrisa del ser amado, una melodía, la noche amorosa, un triunfo sufrido pero alcanzado… Que curioso, ¿se ha puesto a pensar que todo eso se encuentra en un libro?

POSTADA LITERARIA Los árboles lloran de alegría cuando ven un libro, pues les ha sido revelado el gran misterio de la vida después de la muerte.
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