Flor Negra, el rey adivino


3 00 años han transcurrido desde que Boox Nikté recuperó el Címbalo de oro pero debido a una terrible maldición, está condenada a vivir como una anciana por la eternidad. Sin importar los intentos que haga por acabar con su vida, nada puede matarla, resignada viaja por el Mayab aprendiendo lecciones de todos los seres mágicos que lo habitan hasta que un día encuentra en el camino a Zazil, una joven que se convertirá en su familia y compañía.
Boox Nikté, que ahora se hace llamar la abuela negra, se instala con Zazil, a quien hace pasar por su sobrina, en una cueva a las afueras de un pequeño pueblo en el que tratan de llevar una vida tranquila. Después del matrimonio de Zazil con Kinich el hijo del jefe del pueblo, la anciana se siente otra vez sola pero al poco tiempo, recibe la visita de los corcovados, espíritus de un lejano pasado que le hacen un peculiar obsequio: le regalan un gran huevo de piedra.
La hechicera cuida del huevo hasta que al paso de los días, nace del huevo un ser mágico que crece rápidamente y que parece un travieso enano. Saiya como dice llamarse el hombrecillo, es muy curioso y pronto descubre que su madre, sin importar lo caluroso del día, mantiene un fogón siempre encendido. Con artilugios y engaños logra distraer a la hechicera y descubre que entre las brasas hay oculto un extraño címbalo de oro, sin más ritual, Saiya lo hace sonar y al momento se escucha un poderosísimo trueno que hace que la tierra tiemble y los cenotes se desborden. El gran trueno es señal de que ha surgido el nuevo contendiente al trono de la gran Uxmal.
Saiya acompañado de su madre, tendrán que enfrentar al rey Akbal y a su macabra corte de brujos, quienes no están dispuestos a ceder el poder, sin ponerle al joven adivino pruebas mortales, derramar sangre y de ser necesario, liberar de su prisión a uno de los horrores más abominables que existen en el Mayab.